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17 sept. 2011


Seguramente que a estas alturas de jornada, muchos de vosotros ya habéis leído sobre Windows 8 y su presentación de ayer por parte de la gente de Microsoft. Por si acaso os mostramos un vídeo realizado por nuestros compañeros de Gizmología donde nos explican cómo se siente este nuevo sistema operativo, aún en fase de desarrollo, en una tablet fabricada por Samsung para la ocasión.


Windows 8 es la siguiente actualización del sistema operativo que ha convertido a los de Ballmer en los reyes indiscutibles de los ordenadores actuales. Y las primeras impresiones de cara a todos los medios que han sido invitados a la keynote son bastante buenas, todos destacan la fluidez de la interfaz así como su originalidad, eficazmente concebida para el manejo en dispositivos táctiles. De todos modos debemos recordar que Windows 8 no verá la luz según las estimaciones hasta dentro de un año, es decir, finales de 2012.

Siendo el caso que uno de sus objetivos es conquistar el sector de tablets, ¿supondrá Windows 8 una seria competencia para iOS y el iPad? Veamos este asunto analizando las mayores diferencias y similitudes entre ambos sistemas.

Similitudes

La primera conclusión a la que uno llega al examinar el nuevo sistema operativo de Redmond es que al fin han entendido una verdad esencial que les ha costado tiempo y esfuerzo admitir: no se puede abordar la concepción de un OS para tablets desde la interfaz tradicional de un PC. Si recordáis, eso era lo que precisamente hacía Microsoft hasta hace poco.

Desde los tablets-PC integrando Windows XP que se manejaban con un puntero hasta las PDAs con Windows Mobile el concepto era básicamente el mismo, lo que había en el PC de casa, el de escritorio de toda la vida, adaptado al tamaño de pantalla del dispositivo en sí. Manejar estos aparatos (en mis tiempos tuve alguno) era una tarea muy complicada, agravada por los minúsculos menús y letras diminutas.

La llegada del iPad de Apple aportó algo de luz a las compañías tecnológicas, pues enseñó al mundo que los tablets deben integrar una interfaz hecha a propósito. Eso es Windows 8. Aunque su funcionamiento interno sigue siendo el de Windows (incluso existe la posibilidad de volver a esa vista para los más puritanos) la interfaz Metro ahora lo envuelve todo para que sea muy fácil consultar y utilizar aplicaciones con un dedo.



La interfaz metro es precisamente la que hemos podido ver hasta ahora en Windows Phone, con esos rectángulos llenando la pantalla con los que se nos muestra información de nuestra vida social digital, de las noticias que seguimos, del tiempo, etc. Realmente como ya hemos dicho es una gran interfaz, y lo más destacable es que se trata de un desarrollo propio, original, sin mirar de reojo a iOS… es algo de encomiar.

Sin embargo, no debemos concluir que la versión de escritorio será distinta a la que os comentamos, no, será exactamente igual, con lo que Microsoft presenta un sistema operativo que será igual a nuestros ojos tanto si estamos accediendo desde un PC de casa como si lo hacemos desde un tablet que lo soporte. En este sentido se produce otra similitud entre los dos gigantes de la tecnología, en Cupertino han portada directamente de forma funcional algunas acciones y procesos de iOS a Lion hace unos meses. Y en Redmond seguir el mismo camino el año que viene, aunque en su caso la unificación parece más drástica, sin etapas intermedias.

Diferencias

Entonces, ¿qué diferencia a Windows 8 de iOS y el iPad? Existen grandes distancias en varios puntos. El más visible es que Microsoft continúa en un error que puede salirles muy caro en esta nueva aventura. En varias ocasiones de la presentación se mencionó que el usuario quiere disponer de la fluidez y facilidad de un sistema operativo móvil para interfaces táctiles a la vez que ejecuta programas complejos y potentes… error, tremendo error.

iOS ha demostrado precisamente lo contrario, lo que manda es la fluidez, que los procesos de interacción con el sistema sean lo más intuitivos posibles, y después se debe obligar al desarrollador de aplicaciones que conciba software apropiado al dispositivo que lo va a albergar, lo que significa contar con un hardware más limitado. ¿Por qué es un error lo primero y no lo segundo?

Porque aún hoy en día, y también lo será el año que viene, es imposible crear tablets potentes con capacidad para ejecutar programas complejos, que no sufran de calentamiento, consumo excesivo de batería y un gasto de recursos inapropiado. En este terreno a los de Redmod aún les queda mucho camino por andar, pues tal como se discierne del vídeo superior, la tableta probada es realmente un portátil sin teclado pero con una interfaz adecuada a la pantalla táctil que posee.

Es decir, si en Apple están convencidos de que vivimos en la era post-PC donde los ordenadores ya no serán tan necesarios, en Microsoft siguen insistiendo en el PC, convencidos de que ese es el camino aunque se hayan adaptado a las nuevas formas. No se puede concebir un sistema operativo para tablets desde la óptica de un aparato con ventilador, procesador Intel y demás piezas de PC.

Y está claro que se trata de un prototipo, y que el sistema operativo no está terminado, pero no me imagino a los de Cupertino tratando de testear iOS en un MacBook sin teclado y con pantalla táctil para ver si es bueno lo que han creado, no tendría sentido. Cuando porten su solución a los procesadores ARM, tal como han anunciado en la presentación de ayer, “otro gallo cantará”, pues se reducirán calentamientos y consumos, pero entonces comprobarán que la potencia de la que presumían se les ha esfumado por completo, viéndose obligados a entrar en la era post-PC con dispositivos más ligeros, menos potentes y mucho más usables.

Sabiendo que para entonces Apple habrá conseguido introducir en el mercado decenas de millones de iPad ¿llegará esa aceptación demasiado tarde?
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Written by Lovely

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